La evolución del espejo
por Julia B.
Durante el segmento de preguntas y respuestas posterior a la función de RK/RKay (2020), a Rajat Kapoor, el director, le preguntaron sobre su inspiración para la película; la ridícula y eterna pregunta, que no hace más que forzar a les artistas a inventar puntos de inflexión entra la nada y la idea. Kapoor optó por obviar las respuestas ensayadas sobre el tributo al familiar muerto o la canción que dio origen a todo, o la discusión con su pareja que hizo que el guion se manifestara: "la verdad que no sé". Salteada hábilmente la consulta genérica, nos convidó con algo mucho más interesante que el nacimiento de la idea: su desarrollo. El guionista, director y protagonista habló entonces de una película primera donde el personaje se perdería en su propio espejo. Con un guion que se fue transformando a lo largo de los años, en RK/RKay el espejo se volvió proyección.
La premiere
latinoamericana en el segundo día del Buenos Aires Festival de Cine
Independiente (BAFICI) dio comienzo a la retrospectiva sobre Rajat Kapoor,
actor consagrado y realizador pionero del nuevo cine independiente en India. La
función fue introducida primero por el director del BAFICI, quien invitó a la
audiencia no tanto a ver la película, sino a compartir el ir al cine tal como
sucede en la India en estos momentos; tal como sucedía antes acá en Argentina,
acorde a Javier Porta Fouz. En su entusiasmo por las vívidas imágenes que se
llevó de la India supo contagiar esa recuperación de la alegría y el jolgorio
que evocaba una salida al cine. Dio el micrófono al director, quien casi de
modo cómplice esquivó también hablar de RK/RKay,
permitiendo a la película contarse sola. Luego de unas breves palabras por el
embajador de la India, comenzó la función.
En un juego
de espejos doble, triple y hasta cuádruple, Rajat Kapoor interpreta a RK, el
director de una película protagonizada por RK. Si en la idea original de Kapoor
el que desaparecía era su reflejo, en RK/RKay lo que desaparece es su rastro. RK, el director, recibe un llamado desesperado
del montajista de su película con la grave noticia de que Mahboob, el personaje
principal, ya no se encuentra en el material filmado. Escena tras escena en la
sala de edición, Mahboob brilla por su ausencia, dejando a su coestrella,
Gulabo (Mallika Sherawat) con diálogos que caen en el vacío. El colorido estilo
teatral del melodrama agudiza el contraste con el gris frío de un equipo de
realización buscando soluciones concretas. El cálido romance pasional que
rebalsa de luz batalla contra el pragmatismo inerte de cumplir con un deadline.
RK y su equipo logran encontrar a Mahboob, tratando de subirse a un tren real
con un boleto falso, y lo convencen de retornar a su mundo, obviando sabiamente
que a su mundo Mahboob volvería para morir. Cuando logran llegar al set para
dejar finalmente impresa la muerte trágica del héroe, Mahboob, ahora enterado
de su propósito, elige abogar por su existencia. El choque entre las pasiones
se manifiesta escena a escena, la energía reconcentrada de RK en darle el final
macabro a su película y la energía expansiva de Mahboob que busca iluminar a
cuánto y quiénes lo rodean.
En una puja
de poder entre dirigirse y ser dirigido, RK y Mahboob luchan por llegar a su
felicidad. El primero, moriría por su obra. El segundo, obraría por su vida.
¿Qué darías por recuperar tu reflejo?