Diana Christensen: la cazadora prematura encargada de programar al profeta
por Julia B.
Poder que mata (Network) // Año: 1976 // Dirección: Sidney Lumet // País: Estados Unidos // Idioma: inglés // Guion: Paddy Chayefsky // Fotografía: Owen Roizman // Música: Elliot Lawrence // Edición: Alan Heim // Elenco: Faye Dunaway, William Holden, Peter Finch, Robert Duvall
Prestar atención a los nombres de lxs personajes no suele ser un ejercicio provechoso, sin embargo, en Network (la película de 1976 dirigida por Sidney Lumet), ignorar el nombre de Diana Christensen (Faye Dunaway) sería hacerle una descortesía a su directa relación con la trama. Diana es la encargada de la programación de UBC, claro guiño a otros conglomerados de noticias; el estereotipo de mujer trabajadora que terminaría de solidificarse en la pantalla en los ‘80 con películas como 9 to 5 (1980) y Working Girl (1988), entre otras. Tanto sus manerismos, siempre cargados de resolución, como su diálogo explícito hacen imposible no hacer una conexión con un estereotipo de masculinidad (con frases tales como, refiriéndose a sus actitudes con el sexo, “aparentemente tengo un temperamento masculino, me excito rápido, acabo de modo prematuro y no puedo esperar a ponerme la ropa y salir de ese cuarto”). En la mitología romana, Diana es la Diosa de la caza; en la película no lo es menos. Utiliza su carácter masculino para estar a la par en el ámbito laboral, pero sin dejar de recurrir a la herramienta más relacionada con los aspectos femeninos: el de la seducción, la tentación. Christensen podría traducirse como “seguidora de Cristo”. Es entonces donde aparece una nueva mitología dentro de su nombre: ¿es Diana Christensen seguidora de Cristo, tentadora de Adán o creadora de un nuevo profeta, Howard Beale (Peter Finch)?
La historia, si bien parece compleja por la cantidad de participantes e ideas puestas en juego, es, en su versión más mínima, la historia de la transición de las noticias como servicio, al escándalo como commodity. La película comienza con dos amigos compartiendo momentos de gloria, Howard Beale,un presentador de noticias cuya carrera está llegando a su fin, y Max Schumacher (William Holden), su jefe y encargado de la sección de noticias de UBC. Al día siguiente, Beale anuncia en cámara que se va a suicidar la semana siguiente, en vivo. Se ve el primer quiebre interno dentro de la empresa, un estilo de cámara documental y acelerada que acompaña a Frank Herbert (interpretado por Robert Duvall en un estilo más bien caricaturesco) se acopla a la vertiginosa circunstancia: la edición de noticias que tuvo más rating no tuvo noticias, sino un vaticinio espeluznante. En un primer momento los líderes dentro de la empresa buscan rápidamente aplacar el infame éxito del programa; sin embargo, al pasar el tiempo vemos a Diana resaltar la importancia del rating, inclinándose por programas que buscan no informar, sino entretener e inspirar polémicas. Sugiriendo la utilización de un movimiento insurrecto y violento de carácter comunista que filma sus ataques, para después apuntar directamente al uso de Beale como un profeta apocalíptico que consiga encauzar el descontento social desde un lugar supuestamente inofensivo y espectacular (en contraposición con los reales movimientos colectivos que estaban rondando), Diana va conquistando los espacios de información para remplazarlos con espacios de entretenimiento que aplaque el descontento social sin evocar cambios sistémicos. Mediante un movimiento claramente bíblico, Diana tienta a Schumacher con este nuevo giro en los productos mediáticos a la vez que lo seduce de modo carnal. Diana trabaja en paralelo con la comunista Laureen Hobbs (Marlene Warfield) y con la Fuerza de Liberación Ecuménica en uno de sus segmentos. Nos vemos entonces una vez más ante Diana interrelacionándose con la religión cristiana.
A medida que pasa el tiempo se vuelve evidente que Beale se ha vuelto el profeta que Diana quería, mas, luego de un momento de supuesta claridad para Beale, en una de las ediciones deja al descubierto los verdaderos intereses de UBC, poniendo en peligro la reputación y valor de la empresa en su totalidad, de los accionistas, y del mundo de las noticias como información, dejando entrever su verdadera función: influenciar. Ante esta circunstancia se apersona el mayor poder de UBC, Arthur Jensen (Ned Beatty), y pide una comunicación directa con Beale, a quien convence de cambiar su discurso, con el fin de aplacarlo y volverlo funcional a la máquina de desinformación. La nueva postura que ya no convoca al enojo y el estruendo, sino a una aceptación pasiva del sistema hace que decaigan los ratings de su programa. Diana Christensen, entonces, la cazadora que creó al profeta, es quien combina con la Fuerza de Liberación Ecuménica para asesinar a Beale en vivo en la siguiente edición, dando así fin a la película, resolviendo la tensión entre dos fuerzas capitalistas: el espectáculo y el status quo.
Si bien la película por momentos recurre a líneas narrativas estereotípicas, lo sabe, poniendo en boca de Max Schumacher la obviedad de aquellos puntos de la trama donde no reside el verdadero contenido, esto es, en la relación interpersonal de él y Diana. Con suficientes ideas puestas en cámara, y muchas de ellas puestas literalmente delante de cámaras o dentro de pantallas, Network pasa la mayor parte del tiempo tratando de ocultar su aspecto ficcional, haciendo los momentos que dejan en claro su carácter de película aún más trascendentes. No es una experiencia ligera, pero será más que jugosa para aquella gente que disfrute ver, reflexionar, y volver a ver; Network ofrece un recorrido temático que incluye al capitalismo, a los medios, a la religión, al capitalismo como religión, a los medios como productos, y a la gente como herramientas sistémicas.
13 de abril de 2022