Las prioridades del doctor Pallares
por Julia B.
Hay muchos errores que un crítico puede cometer: confundir una fecha, escribir mal un nombre, explicar cómo “arreglar” la película, desesperarse por transformarlo todo en una alegoría, repetirse a sí mismo, y tantos más. Sin embargo, el verdadero error crítico es aquel que sucede antes de entrar a la sala: cuando abandona su lugar de audiencia, y quiere ser copiloto. Esto conduce a críticas que se aferran a las intenciones autorales como autoridad suprema, o, peor aún, a las intenciones autorales que el crítico imagina.
No sé qué copia habrá visto Nicolás Pallares de la película Jupiter Ascending que está tan al tanto de lo que las Wachowski querían transmitir. Capaz le tocó alguna con comentarios de las directoras. A mí me tocó ver la película y nada más. Con el agregado de paratextos como la posterior entrevista de Eddie Redmayne, este crítico busca legitimar lo que él caracteriza como un proyecto fallido. Si Pallares mide la calidad de las películas terminadas en función de los sentimientos posteriores de los actores, tendrá que presentar algún libro al respecto, que esa teoría todavía no la estudié. Eddie Redmayne también se arrepintió de The Danish Girl (2015). Nico dice entonces que a la peli no le daría el piné (no le da, pero no porque el actor tenga arrepentimientos respecto a su actuación). Y más de una vez se arrepienten. Quien busca, encuentra: a Eddie Redmayne se le suman Kate Winslet por Titanic (1997) y Harrison Ford por Star Wars Episode IV: A New Hope (1977). Un camino peligroso a seguir; mejor no buscar.
Tal vez el doctor prefiere otra definición de una película, algo más parecido a un proceso perpetuo. Un producto que debe ser evaluado considerando su propia repercusión, periódicas entrevistas al cast y equipo de realización, documentación que respalde. Más que crítica se vuelve un informe antropológico. Lo imagino a Pallares, con un anotador, mirando videos de las Wachowski durante el rodaje, descifrando los gestos, estudiando.
Tal vez le doy demasiado crédito y no es un punto de vista académico lo que lo convoca a invocar a Redmayne. Creo que en realidad a Pallares le importa la famosa intención autoral; como punto de partida me parece tan infértil como imprecisa. Infértil si es en base a datos: entrevistas a lo largo de la pre-producción, del rodaje, de la post producción, de la distribución, de la recepción crítica, de la reacción a la recepción crítica. Tal vez requeriría también ir haciendo cada par de años alguna actualización en caso de que haya algún otro intérprete arrepentido. ¿A dónde se va de ahí? ¿Qué aporta un informe de situación a una película que empezó y terminó? Una película habla por sí sola, si con escucharla no alcanza para criticarla, entonces ¿qué es lo que Pallares está analizando? Es también un ejercicio impreciso, cargado de proyección y prejuicio. Pallares compara Jupiter Ascending con un Jupiter Ascending que no existe más que en su imaginación. La película que falló. Y sí, no la filmó nadie, obvio que falló.
Habla de la intencionalidad o no de la comedia. Irrelevante. Si alguien se cae en la calle es gracioso. Es un momento cómico. Pallares pone en boca autoral lo que él no encontró en la película. Me permitiré darle el gusto de jugar a imaginar qué trataron de hacer las Wachowski, porque incluso cuando lo tiene delante de la nariz no puede ver más allá de las falencias preconcebidas. ¡Pallares, preste atención! Habla de diálogos inintencionadamente cómicos, pero hasta bajo sus propios criterios cae en falso: a la línea “siempre me han gustado los perros” le sigue un plano de Kunis, lamentándose de su propia torpeza. Y nos reímos de su incompetencia en el coqueteo. Le pregunto, Pallares, ¿fue esa frase inintencionadamente incómoda cuando la película misma incluye el remate? Ya usted me dirá, que está al tanto de todo lo que salió mal. A mí honestamente no podría importarme menos aquello que no estuvo en la pantalla, pero bueno, dado que a usted pareciere quitarle el sueño tendrá que ser un poco más meticuloso en lo que la película sí dice a viva voz.
El doctor Pallares se preocupa por la cantidad de remakes, reboots, secuelas, etc, para luego lamentar la falta de originalidad de la película, un mundo trillado y sin… ah no, perdón, me expresé mal, mejor pongo la cita, que en el parafraseo a veces se pierden los matices “...las Wachowski con Jupiter Ascending nos presentan una idea original, nos brindan un mundo nuevo y rico”.
Aceptada la premisa del cuento de hadas, Pallares se queja de la damisela en apuros rescatada por un caballero. Se explica solo.
En un párrafo final un poco esquizofrénico incluye un simpático juego de palabras: “(…) Jupiter desciende, por donde sea que se la mire excepto como una comedia, una comedia involuntaria”. ¿Cómo es entonces? Creí que era un universo que le llamó mucho la atención, un encanto cómico, un espectáculo disfrutable, una galaxia delicadamente compuesta por cuadros, un gran despliegue de efectos especiales, visualmente impresionante. ¿Le gustó la peli, Pallares? No, dice que no. Creo. Se ve que todas esas cualidades quedan forcluidas por su insistencia en ver lo que no está. No ve Jupiter Ascending, ve lo que debió haber sido, lo que quiso ser y no fue, un intento fallido.
Pallares, vea la película, el resto para su podcast “haciendo wifi con Lilly y Lana”, a ver si en esa conexión inalámbrica le confirman su seguramente agudísima intuición. “Pero Jupiter no asciende, ni trasciende. Jupiter desciende (...)” No sé a qué descenso se refiere. ¿Dónde estaba y a dónde se fue? A quién le quiere mentir, doctor, Jupiter Ascending trascendió. Llegó a ese lugar donde, siete años después de su estreno, sigue vigente en listas de joyas ocultas, de peores películas, de camp. Estuvo en boca de la audiencia cuando se estrenó y al día de la fecha se sigue hablando de ella, tanto destruyéndola como reivindicándola. Jupiter Ascending es memorable. La película que usted dice las Wachowski quisieron filmar… ¿Quién se la acuerda?
21 de junio de 2022