23/2/23

Un nuevo tipo de realismo

Un nuevo tipo de realismo

por Julia B.

"¿Alguna vez notaron el placer de sacarse pan lactal del paladar sin las manos?" dice Luciano Mellera. 

El stand up una y otra vez logra encontrar esos gestos cotidianos y traerlos a la luz, hacer notar que esas acciones en piloto automático hacen a lo que son nuestras vidas. ¿Qué hace a algo realista? La captura de cualquier acción pequeña puede volverse un momento de conexión profunda e instantánea con la audiencia, como un acto de enajenación espantosa. Sabemos cómo se atiende un teléfono. O al menos creemos saber cómo se ve a alguien atender un teléfono. El movimiento puede percibirse natural o forzado. De ahí a que el gesto sea natural es otra cosa. Es cine, absolutamente todos los movimientos son forzados, coreografiados, ensayados. La clave reside en que como audiencia hemos aprendido a aceptar cierta artificialidad como cómoda. Nadie marca un teléfono de modo que sea claro ver los números, pero vemos la secuencia y aceptamos el código. Al no notar un gesto, al no sentirlo "forzado" o "actuado" podemos directamente pasar de largo. Esto no son los pequeños realismos, estas son representaciones aceptadas de esos actos. 

El humor observacional, ese donde vemos a Seinfeld empezar con "alguna vez notaron que..." tiene una particularidad: funciona si y solo si la experiencia es compartida al cien por ciento. Debe darse ese placer en la audiencia de sentir que ha sido espiada en su intimidad y en algo que ni sabía que hacía. Solo funciona si la audiencia ve un espejo ampliado. Para encontrar esos detalles, primero deben haber sido observados de cerca; casi siempre, transitados. 

Los pantalones deportivos de mujer en su gran, gran mayoría no tienen bolsillos. O si los tienen, son increíblemente ajustados. ¿Se pueden esquivar esos pantalones? Sí. Pero es la norma, pudiste haber encontrado tu nicho, pero lo más probable es que en algún momento de tu vida, si naciste mujer e hiciste deporte, hayas tenido que lidiar con calzas y con dónde carajo dejar el celular. Maggie Sherwode (Dakota Johnson) camina con Katie (Zoe Chao) y le suena el celular. Lo saca del bolsillo de su calza, frota la pantalla contra la calza y luego lo mira. Ese gesto. Sacarle el sudor a la pantalla del teléfono por tener que dejarlo enganchado entre la calza y la piel, teniendo que decidir si el dorso o el frente del teléfono es el que menos conviene exponerlo a la humedad. O si el dorso o el frente van a ser más susceptibles a resbalarse por la transpiración. La otra, cuando las calzas no están lo suficientemente ajustadas, ponerlo adentro del top. Mismas dudas. Ver a Dakota Johnson limpiar la pantalla del celular antes de atender fue un llamado de atención. Me sentí vista, pero en el momento no terminé de entender por qué. Por qué que el personaje secara el celular me generaba tanto placer. Por qué me resultaba tan novedoso de ver. Sentí que nunca en mi vida había visto a nadie en ninguna película realizar ese gesto, pero al verlo sentí una memoria casi muscular. Vi el espejo. Lo comenté con mi madre y también se sintió interpelada. Eventualmente llegué a la conclusión de que eran Nisha Ganatra (la directora) y Flora Greeson (la guionista) comentando "yo también tuve que lidiar con calzas". 

Siempre que una película dirigida/escrita por una mujer me interpela de modos novedosos me siento incómoda. Porque siento que no tendría por qué, que no somos un monolito, que hay muchas maneras de ser. Pero hay algo que se relaciona directamente con la experiencia vivida. Seguro que hay gente creativa que logra capturar ese gesto sin haber tenido que lidiar con calzas y faltas de bolsillos. Pero por algún motivo no lo ponen en sus películas. Y no que todas las realizadoras lo hagan, si no de vuelta volvemos al monolito. Me gustaría decirle a esos momentos "pequeños realismos". Reflejos exactos de la vida cotidiana que aun no han ingresado al código de la representación. Dicho en menos difícil: gestos que no vimos antes en el cine, pero que vemos en la vida. The High Note (2020) no es una película realistas, y claramente no busca serlo. Pero se le escapa la observación sobre su cotidianeidad. No sé si detrás de ese gesto hubo una discusión o una decisión o le dijeron a Dakota "hacé lo tuyo, reina", pero hubo una transgresión. Así no se contesta el celular en una película. Así no se contestaba. Ahora ya se puede, ingresó al código. Ha sido visto, al menos yo lo vi. Síganme enseñando las cosas que hago y no veo, que para eso el cine se mira.