23/7/22

Jupiter Ascending (2015)

“¿Nunca te ha picado una abeja, verdad?”

por Julia B.

El destino de Júpiter (Jupiter Ascending) // Año: 2015 // Dirección: Lana y Lilly Wachowski // País: Estados Unidos // Idioma: inglés // Guión: Lana y Lilly Wachowski // Fotografía: John Toll // Edición: Alexander Berber // Música: Michael Giacchino // Elenco: Mila Kunis, Channing Tatum, Sean Bean, Eddie Redmayne

Jupiter Ascending (2015) es una película bipartita: propone un viaje estético original y un clásico de ciencia ficción. Si bien recae en decenas de lugares donde han caído tantas otras, Jupiter Ascending trasciende sus partes y se presenta como un todo, excelente para aquella audiencia que se disponga a dejarse llevar por el género, pero también para aquella que disfrute el espectáculo, e incluso para quienes simplemente siguen amando los cuentos de hadas.

Las Wachowski presentan una galaxia delicadamente compuesta por cuadros que ocupan toda la pantalla. Allí donde gente erudita podría ubicar cuanta referencia a la historia del arte busque, el resto puede quedarse anonadado ante las imponentes imágenes que cada stablishing shot ofrece. Por vez primera mi ignorancia me dolió. Conceptos como “art nouveau”, “renacentismo”, “constructivismo”, “barroco”, “victoriano” siempre han pertenecido a las esferas intelectuales (intelectualoides) donde se asiente mucho y no se comenta nada. Palabras que cierran discusiones sobre lo que se ve, para asignar su antecedente y darlo por finalizado; conclusiones ready-made sólo para entendidos en conversaciones infértiles. Sin embargo, Jupiter Ascending explica la belleza e importancia de todo lo que vino antes sólo mediante la música y la imagen. La duración de la película (dos horas y monedas) se encuentra perfectamente justificada: allí donde la ciencia ficción dura exige diálogos expositivos, las Wachowskis exigen reverencia ante el arte colocado en el museo que es la película. Los espacios interiores de las naves van formando un tejido pictórico que incita a la investigación, a llenar de contenido todos aquellos conceptos que antes se sentían englobados en sí mismos. Al ver los cuadros de las Wachowskis se ve una mano creadora que estudió todo lo que había que estudiar, miró todo lo que había que ver y a sabiendas creó. Incluso sin haber hecho la tarea, cada vez que la estética visual toma protagonismo se puede ver una síntesis de lo que hubo que aprender para llegar allí. Me encuentro sedienta de desasnarme para disfrutar mejor, si es que eso pudiera ser posible al momento de estar en la butaca: el efecto sobrecogedor de la música épica es innegable, dando por resultado una experiencia audiovisual que recuerda al cine mudo, donde la orquesta condimenta y realza las imágenes cuidadosamente preparadas.

Jupiter Ascending es una película bella. Mencionados los impresionantes momentos donde la pantalla se vuelve Universo, se puede ir a lo más pequeño: las personas. La primacía de la belleza se mantiene firme en el casting. Channing Tatum como Caine Wise, híbrido entre perro y humano no se queda detrás de su co-protagonista en su atractivo. Y allí donde no hay protagonista hay cientos de ciudadanos quienes también se someten a los cánones. Cada espacio se encuentra habitado por seres intergalácticos con culturas propias, ilustradas mediante las vestimentas y hasta la fisiología, un sinnúmero de ideas y habilidades técnicas desfilan ante los ojos de la audiencia. A cada lugar que llega Jupiter Jones (Mila Kunis) hay cosmópolis; ya sea una nave o un planeta. Su narrativa se ajusta a su carácter de avatar de la audiencia: llega a un mundo poblado, en existencia, vital, complejo, y confuso.

Ha llegado entonces el momento de hablar del personaje que ocupa la mitad del título. Jupiter Jones cumple su rol a la perfección, por momentos es un paquete a ser intercambiado y transportado de un sitio al otro en un huracán de sin sentidos, por momentos logra pisar firme y encontrar su fortaleza en sus decisiones. Caine complementa las falencias de Jupiter. Donde el problema no se resuelve con temple se resuelve con el licántropo modificado genéticamente. La conexión entre ellos dos es inmediata; será porque a Jupiter siempre le han gustado los perros. El arquetipo de la chica torpe es errático, pero Mila Kunis logra atravesar la vergüenza ajena para alcanzar lo entrañable. Comentarios que podrían sonar directamente estúpidos son rescatados por la actuación de Kunis y las genuinas reacciones de Tatum, quien maneja los tonos con particular destreza a lo largo de la película. Tanto en los verborreicos monólogos expositivos como en los silencios de tensión sexual, Tatum se ajusta sin perder el núcleo de su personaje. Verlo colgando de un cuasi dragón en un planeta que se está destruyendo puede llegar a ser igual de cautivador que el montaje donde se lo ve probando armas mientras Stinger Apini (Sean Bean) explica su pasado trágico.

La comedia atraviesa toda la película. “¿Nunca te ha picado una abeja, verdad?”, es porque la marca de la realeza está en la actitud de las abejas. Brillante. Así como la película recurrió a la historia del arte para crear obras majestuosas, recurrió a la creatividad y a biología de primaria para presentar su núcleo central narrativo. Jupiter Jones es una reina y las abejas lo saben. La secuencia de persecución donde Cain y Jupiter escapan por primera vez, cargada de explosiones y adrenalina termina con un choque minúsculo que activa una alarma de auto. Chistes y gags complementan la severidad, alivianan la tensión y recuerdan a la audiencia que no está viendo un melodrama en el espacio, sino una aventura. Secciones enteras dedicadas al descanso, como lo es la secuencia burocrática (claro guiño a Las doce pruebas de Ásterix (1976)) permiten disfrutar a costa de los personajes y no con ellos. Y qué es la comedia sino schadenfraude. El verdadero recurso humorístico es, sin embargo, la actuación de Eddie Redmayne, quien entendió a la perfección qué era lo que requería esta producción. Desde los diálogos susurrados que lo llevarían a una nominación al Oscar por The Danish Girl (2015), hasta estallidos coléricos dignos de cualquier villano de Mortal Kombat, Redmayne logra construir un personaje que amerita un número musical de Disney, con la intensidad necesaria para darle a su poco tiempo de pantalla un carácter inolvidable.

Una película que hace honor a la historia: la historia del cine, dejando aquí y allá referencias como los círculos en el campo de Sean Bean, la nave nautilesca de Titus (Douglas Booth), el hombre elefante que pilotea una nave. A la historia de la ciencia ficción, como el cuento de Ray Bradbury “Caleidoscopio”, cuando Tatum flota a la deriva en el espacio. A la del arte, como ya ha sido mencionado, a la de los videojuegos como Bioshock en su magnificencia steampunk, e incluso a la propia historia de las Wachowskis, usando a los humanos como pilas para un sistema que lo abarca todo. Jupiter Ascending funciona. Es bella, entretenida, original e hilarante. ¿Qué más se le puede pedir?
6 de junio de 2022